Estamos transitando el proceso fundacional de una nueva empresa y de una nueva marca: RICHE PATAGONIA.

Tenemos firmes convicciones en cuanto a la conservación del ambiente, la ecología, la biodiversidad, el respeto por el pequeño productor, el consumo local, el territorio, la naturaleza y el tratamiento de residuos.

Creemos en la producción orgánica y agroecológica, en el consumo consciente, lento y relajado. Pensamos que la relación entre el ser humano y la alimentación debe tener la forma del slow food, del disfrute con amigos, del relax, del conocimiento de lo que se consume y de la forma en que se consume.

Queremos ser la opción natural, la que se nutre de los ritmos de la naturaleza, los acompaña y aprende de ellos.

«Riche» es la traducción al francés de la palabra «rico”, “que posee riqueza/s» y se pronuncia «rish». Elegimos este nombre por la amplitud de su significado, porque creemos que la Patagonia tiene una riqueza natural única y porque consideramos que lo que producimos tendrá una riqueza particular en sus sentidos más diversos. Los productos de RICHE PATAGONIA tendrán formatos y composiciones nuevas, adaptándose a las altas exigencias del público actual. Sin embargo, será un cuidadoso proceso el que nos lleve a los productos ideales: iremos buscando utilizar ingredientes cada vez más naturales, materias primas ecológicas, de bajo impacto y alta calidad y disminuir al máximo la generación de desperdicios.

El logo que nos identifica representa al Monito de Monte sobre una rama de la que nace un Quintral. Ambas especies son endémicas de la Patagonia (sólo se encuentran aquí) y mantienen una relación simbiótica mutualista (que es beneficiosa para ambos). Mientras el Monito se alimenta de las semillas del Quintral, ayuda a este último a dispersarse.

El monito del monte es un mamifero muy poco conocido; es el marsupial más pequeño del planeta. Es un eslabón clave en el ecosistema del bosque andino patagónico y, como tantas otras especies amenazadas por el desarrollo humano, está en peligro de extinción. Los marsupiales se caracterizan por su corto desarrollo en el útero materno. Nacen y completan gran parte de su crecimiento prendidos a las glándulas mamarias del interior de la bolsa marsupial o marsupio. El canguro es la especie más conocida de este tipo de animales.

El monito del monte habita la región de los bosques andino patagónicos, a ambos lados de la Cordillera de los Andes. Este bichito no sólo es muy simpático, sino que, además, nos muestra cómo funciona el delicado equilibrio de la biodiversidad.

Es el principal dispersor de semillas de al menos 16 especies de plantas diferentes, que conforman el 80% de las plantas con frutos de su ecosistema. Seis de ellas son dispersadas únicamente por el monito del monte.

Las plantas producen semillas, que idealmente deben dispersarse a cierta distancia. Las ventajas obtenidas de la dispersión lejana son muchas: la especie encuentra una oportunidad de extender su área de desarrollo, las plantas que crezcan juntas no estarán tan emparentadas (no serán tan cosanguíneas) lo cual aumenta el vigor de su progenie común, los nuevos individuos no compiten con la planta madre por el espacio y los nutrientes y otros más.

Pero como dijimos, la relación mutual más destacada del monito del monte se da con el quintral, planta hemiparásita que desempeña un rol vital para la conservación de los bosques templados de la Patagonia. Su néctar es la principal fuente de alimento para el picaflor rubí durante los meses de invierno. A su vez, este pájaro es el único polinizador de al menos 20% de las especies de su bioma. El colibrí rubí se alimenta exclusivamente de quintral en invierno.

Así de complejo es el equilibrio de la naturaleza, producto de millones de años de evolución.

Amenazas

Las principales amenazas del monito del monte son la degradación, la fragmentación y destrucción de su hábitat. 

La fragmentación de un hábitat es un proceso de cambios ambientales importante para la evolución y la biología de la conservación. Es un proceso mediante el cual una gran extensión del hábitat es transformada en un número de parches más pequeños que se encuentran aislados entres sí por una matriz con propiedades diferentes a la del hábitat original. La causa más importante y extendida de la fragmentación es la expansión e intensificación del uso de la tierra por parte del ser humano, por ejemplo, a través de la eliminación de bosques para plantar soja. Este es uno de los temas más graves y urgentes dentro de la ecología y de la conservación.

La destrucción del hábitat es el proceso por el cual un hábitat natural es transformado en un hábitat incapaz de mantener a las especies originarias del mismo. Las plantas y los animales que lo utilizaban son destruídas o forzadas a emigrar, y como consecuencia, hay una reducción de la biodiversidad. La agricultura es la causa principal de la destrucción de los hábitats. Otras causas importantes son la minería, la tala de árboles, la sobrepesca , los incendios y el avance de la urbanización. La destrucción de hábitats es actualmente la causa más importante de extinción de especies en el mundo.

Diversos estudios han mostrado que el monito del monte evita, en lo posible, transitar por los pastizales, por lo que es poco probable que pase de un fragmento de bosque a otro. Este aislamiento poblacional podría causar un cuello de botella que probablemente terminaría en un colapso genético o demográfico. En biología se dice que una población o especie ha sufrido una situación de cuello de botella cuando ha experimentado un drástico descenso en el número de miembros en algún momento del pasado, llegando en algunos casos a estar al borde de la extinción. En bosques fragmentados, la presencia de depredadores aumenta debido al efecto borde. En ecología, el efecto borde es un fenómeno que ocurre cuando dos hábitats naturales, abruptamente diferentes, se encuentran de repente lado a lado en un ecosistema. El término se usa para referirse a los límites creados entre un ambiente natural y otro creado artificialmente por los seres humanos, como la tala de bosques.

Las peripecias del monito del monte, en su camino de conservación y supervivencia, nos llevaron a reflexionar y a tomar conciencia sobre lo que el consumo, sin planificación y el “crecimiento” y “progreso” ilimitados están causando sobre nuestro hábitat común, el planeta.

Por todo esto, la elección de nuestro logo no es arbitraria. Queremos dispersar semillas como el monito del monte y luchar contra la fragmentación de las áreas naturales. Defendemos la diversidad. Queremos favorecer la fabricación local, con productos típicos de nuestra tierra, elaborados con procesos locales, envueltos en envases no polutivos, transportados con logísticas adecuadas y consumidos con el placer que da el relax del conocimiento. 

Es nuestra intención que RICHE PATAGONIA pueda convertirse en un modelo a seguir por muchas empresas fundadas por las nuevas generaciones de empresarios, comprometidos con los mismos valores que nos sustentan.

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